Verdaderamente el Tai-Chi es un arte marcial interno que se desarrolló en el Imperio de China para la lucha cuerpo a cuerpo. Actualmente es considerado como un sistema general de gimnasia, que por una parte es muy provechoso para la salud y, por otro lado, sirve al desarrollo de la personalidad y la meditación. Por tanto, su aspecto originario de arte marcial ha ido perdiendo importancia. Hoy en día, la mayoría de la gente lo practica principalmente por razones de salud, como ejercicio de relajación o para fines de meditación. 

 

Las “formas” en el Tai-Chi.

La base de ésta práctica consiste en soltar las articulaciones, relajar el cuerpo entero y modificar poco a poco la postura para evitar sobrecargas inconvenientes de las articulaciones. Lo esencial del ejercicio son las representaciones de una o varias formas, consistentes en secuencias de movimientos claramente determinadas que se siguen unas a otras de modo que continúan de manera fluida en la secuencia que prosigue. Las formas representan con frecuencia la lucha contra un adversario imaginario.

Una forma se compone de varios “cuadros”, “pasos” o “figuras”. Cada uno de estos cuadros tienen distintos nombres que remarcan la aplicación del movimiento o que tienen una lectura poética (por ejemplo “separar la melena del caballo salvaje”).

 

El Tai-Chi es compatible con un estilo de vida Slow.

En una sociedad donde los cambios se producen de manera vertiginosa y, por tanto, acelerados, nos trae consecuencias negativas a nuestras vidas, a nuestros organismos y a nuestra mente. El Tai-Chi Chüan, curiosamente no es un invento de nuestros días, sino que está basado en las enseñanzas del Libro de los Cambios (I Ching), que es un libro oracular chino cuyos primeros textos se suponen escritos hacia el 1200 a. C.

El Tai-Chi es una práctica que ayuda a mantener viva la actitud de transformación permanente. Nos enseña a no tener prisa, a movernos sin tiempo, a estar tranquilos, a ser suaves, a mantener el equilibrio. Por tanto, totalmente compatible con llevar a cabo un estilo de vida slow.

 

Los beneficios de la práctica del Tai-Chi.

Su práctica nos permite vivir en armonía. Si conseguimos una estabilidad mental, conseguiremos también la estabilidad física, y el organismo funcionará mejor. La práctica del Tai-Chi está indicada para prevenir las siguientes enfermedades: Hipertensión, Deficiencias cardiacas, Esclerosis coronaria, Afecciones reumáticas, Bronquitis crónica, Enfisema pulmonar, Cáncer de pulmón, Cáncer de esófago, Asma bronquial, Úlcera digestiva, Gastritis, Pancreatitis, Nefritis, Neurastenias, Neurosis, Arteriosclerosis, Hepatitis.

Y, en general, su práctica correcta produce las siguientes reacciones positivas: aumento de la saliva, mente despejada, sensación de bienestar general, sueño tranquilo, mejoramiento del metabolismo, sensación agradable de calor en todo el cuerpo.

 

Su filosofía.

El Taoísmo y el budismo son las bases del pensamiento del Tai-Chi Chüan. El Chi es la energía y, de lo que se trata es de hacer fluir la energía por todo el organismo y evitar que se estanque.  Para tener conciencia de las ventajas de los principios fundamentales, deben practicarse los movimientos con lentitud y armonía, inhalando y exhalando naturalmente, para acumular Chi y concentrar el espíritu, sin el empleo excesivo de la fuerza muscular.

Si se practica el Tai-Chi Chüan desde la juventud, se obtendrán beneficios para toda la vida. Si durante la juventud ahorramos energía de nuestro cuerpo, con disciplina y refinamiento, como una acumulación diaria de virtud, durante la vejez podremos disfrutarla.

 

La respiración en el Tai-Chi.

La respiración en el Tai-Chi Chüan exige que la inhalación y la exhalación se hagan por la nariz y no por la boca. Debe respetarse un ritmo natural de respiración, con el cuerpo abierto y relajado.

Con el Tai-Chi se trabaja mucho la respiración. Concretamente los caracteres chinos Chi Kung, se traducen como “respiración dirigida”. Como ya hemos visto anteriormente, el Chi es energía y fuerza interior. Cuando logramos liberar el Chi, conseguimos una buena salud y avanzamos hacia la longevidad.

La relación entre la relajación en los movimientos y la respiración es la clave para desarrollar el Chi. Existe una técnica que orienta la respiración en un sentido circular, desde un punto ubicado tres centímetros debajo del ombligo hasta la parte de atrás del cerebro, bajando hasta el punto del inicio por la parte de adelante. Este circuito se le llama  La Órbita Macrocósmica. Cada respiración hace un ciclo completo, purifica el aire y lo convierte en Chi, para almacenarlo en el Tan-Tie. Esta técnica se la llama La Gran Circulación. La respiración se purifica pasando por los pulmones, la sangre y la mente, y el Chi se define como energía psicofísica asociada a la respiración, la mente y la sangre.

LA RESPIRACIÓN: No se puede hacer una respiración “normal” o pulmonar, en la que en la inspiración el aire no llega al fondo de los pulmones. Se necesitan las llamadas Respiraciones abdominales o respiración profunda.

-En la inspiración de la respiración abdominal o profunda, el músculo diafragma desciende, el aire llega hasta el fondo total de los pulmones, y la barriga se hincha.

-En la espiración abdominal o profunda (en la foto pone: sopla) pasa al revés. El diafragma sube, se expulsa todo el aire de los pulmones, y la barriga se deshincha.

-Este tipo de respiración hay que practicarlo y, de hecho, la casi totalidad de l@s deportistas, cantantes, actores y actrices es la respiración que realizan casi de forma espontánea. Es la respiración que más aire (oxígeno) mete en nuestro cuerpo.
La forma de practicarlo (como refleja el dibujo de abajo) sería estando tumbad@s cómod@s, boca arriba (decúbito supino) y con las rodillas flexionadas. Colocar nuestras manos sobre el abdomen (ombligo) y comprobar como al inspirar profundamente se nos tiene que hinchar la barriga (porque baja el diafragma)y al espirar se nos tiene que vaciar.
También se hace la misma práctica pero colocando tres o cuatro libros (no muy gordos) apilados encima de la barriga (en la misma posición de antes) y observar como la pila de libros sube cuando inspiramos (se lena la barriga) y baja cuando espiramos.

 

Algunas reglas básicas para la práctica del Tai-Chi.

  1. Erguir la cabeza de manera relajada.
  2. Mantener el pecho atrás y enderezar la espalda.
  3. Soltar la región lumbar y la cintura.
  4. Separar lo vacío y lo lleno (distribuir el peso correctamente).
  5. Dejar colgar los hombros y codos.
  6. Aplicar el Yi y no la fuerza física.
  7. La coordinación de lo arriba con lo de abajo.
  8. La armonía entre el interior y el exterior.
  9. El flujo ininterrumpido, que el movimiento fluya.
  10. Mantenerse quieto en el movimiento.
  11. En cada movimiento el cuerpo debe presentarse ágil.
  12. Todos los movimientos deben ser continuos.
  13. El Chi debe circular activamente.
  14. No deben aparecer estiramientos exagerados.

 

La división del cuerpo.

En el Tai- Chi, el cuerpo se divide en tres partes:

– De la cintura para arriba: Cielo.

– De la cintura para abajo: Tierra.

– Cintura: Centro.

La columna vertebral es el camino que une el cielo, el centro y la tierra, por eso es fundamental que la práctica del Tai-Chi se haga con la espalda erguida. Esto es esencial para conseguir una técnica respiratoria correcta, y para evitar la tensión en los hombros.

La columna vertebral siempre tiene el control del cuerpo, en movimiento, parado, acostado, sentado. Si la columna vertebral se mantiene relajada, todos los movimientos se realizarán con libertad, sin tensiones.

 

La postura correcta.

Tenemos que adoptar una postura que permita una equilibrada distribución del peso. Para ello, debemos colocar los pies paralelos en posición fija. Mantener la cabeza elevada, con la mirada hacia el frente y, recoger ligeramente la barbilla hacia adentro, para alinear las vértebras cervicales. Bajar los hombros y codos, y suspender la cabeza como si colgara de un hilo.

Sólo hay dos posturas en las que el peso debe repartirse por igual: comienzo y conclusión. Nunca se debe tener el mismo peso en cada pierna con excepción de estas dos posturas. Normalmente, mientras una pierna soporta el 30%, la otra soporta el 70%. En el Tai-Chi esto se llama lleno y vacío. Las caderas y las rodillas deben estar relajadas, pero firmes a la vez, para evitar la inestabilidad en las piernas. Al mover los pies hacia adelante, apoyar primero el talón en el suelo. Al mover los pies hacia atrás, apoyar primero la punta del pie.